Vidente Natural

Como ya os he dicho, soy vidente natural. Mi nombre es Candela Ferrer y al igual que mi madre, mi abuela, y la abuela de mi madre, nací con el don de la videncia, pudiendo ayudar desde muy pequeña a todas las personas de mi entorno.

Llámame y te ayudaré

Ser vidente natural implica haber nacido con este don, tener el poder de la clarividencia desde el nacimiento, aunque claro, no sabrás el poder que tienes hasta que no crezcas.

Vidente natural sin gabinete

Hay personas que ni siquiera son capaces de identificar lo que les pasa, nunca llegan a saber que son videntes o a aprovechar su don para ayudar a otros, aunque es difícil que esto ocurra. Tienes ese don y aunque no te des cuenta, las visiones se irán sucediendo en tu cabeza, comenzarás a saber más que el resto, a conocer aquellas visiones que llegan a ti sin esperarlo en muchas ocasiones, y aunque no sea fácil de gestionar, todos deberíamos aprovechar un don tan maravilloso como este. Me encanta ser vidente natural, es así. Me gusta la satisfacción de ayudar a las personas. Las videntes naturales sin gabinete que existan supongo que pensarán lo mismo que yo. Que la satisfacción de sentir que tu trabajo sirve de ayuda es lo mejor que te puede ocurrir.

Esto te hace sentir diferente, especial. Es la sensación de sentir que eres importante y tu labor vale para algo. Para algo importante, para la felicidad de quien te llama. Soy vidente natural medium unica porque unica es como me siento cada vez que alguien me agradece el trabajo que realizo. Lo hago por vosotras y lo haría siempre.

Por eso me empeño en ser vidente natural sin gabinete, porque así es como puedo ofrecerte el trato personal que te mereces, la atención personalizada solo para ti y solo por mi. No dejaré que parezca que tu historia no tiene valor porque eso no es real. Eres la persona más especial que existe y mereces que te atiendan así.

Como vidente natural de nacimiento no concibo otra cosa. Toda mi vida le he dado máxima importancia a este aspecto.

Tarot Vidente Natural 

Desde que empecé a hablar contaba cosas a mi madre que le sorprendían. Hechos que aún no habían ocurrido, visiones, y desde el primer momento mi familia supo que me dejaría la mejor herencia que podría darme, su don.

Lo compartía con ella al igual que había ocurrido en otras generaciones de mi familia. Creo que es algo que nos une mucho más porque nadie más puede comprender la sensación de recibir energía, información sobre aspectos que nadie más conoce. Es algo difícil de controlar, y aunque no es algo que pueda aprenderse si que poco a poco se perfecciona y se controla.

Soy una vidente natural porque nací con el don de la videncia, y es que esto es algo inherente a cada persona. Eres vidente o no lo eres, pero no puedes aprenderlo. Tu mente, tu cuerpo, tu alma pueden estar preparados para recibir las visiones que yo siento, para ver más allá de lo que ve el resto, para ser sensibles a la energía del entorno… O no.

No es fácil tener este don, ser vidente natural implica que estás recibiendo más de lo que recibe el resto, implica que te percibes sensaciones que otros no conocen y por ello eres capaz de ver más allá. Al principio no sabía controlarlo. Desde pequeña no sabía como gestionar lo que recibía, no sabía si realmente eran visiones o mi imaginación me hacía ver cosas que me gustaría que pasaran… Pero cuando las visiones eran de cosas negativas o de situaciones trágicas que estaban por venir lo pasaba mal. Tenía pesadillas y no quería contar lo que había visto porque no quería que pasase nada malo.

Poco a poco aprendí que era más importante ser sincera, decir lo que estaba por venir fuera lo que fuese y de esta forma podría ayudar mucho más a las personas de mi entorno. Ser vidente natural es un don, pero hay que saber gestionarlo para ayudar a los demás sin perjudicarte a ti misma. Esto no te hará daño, es un don maravilloso, pero no puedes dejarte llevar o que tu ánimo dependa de tus visiones porque no siempre serán positivas.

Te garantizo que te diré lo que vea por medio de la videncia, sin tapujos. No te engañaré, no te adornaré la verdad. Quiero ser sincera contigo para serte de ayuda real. No valdrá de nada que te oculte lo que vea para no hacerte daño, sufrirás cuando eso suceda. De la misma forma me alegraré contigo de todo lo bueno que está por venir, te contaré las alegrías que te depara el futuro y podrás despejar todas tus dudas sobre aquello que te preocupa.

Te espero.

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